Holyrood y San Juan de Duero en Soria con sus arcos entrecruzados de epiciclos planetarios

Como el dicho que se atribuye a Bertrand Düguesclin, caballero francés que fue señor de varias villas sorianas y primer duque de Soria además de presunto maestre de la clandestina Orden del Temple tras su defenestración papal del 22 de marzo de 1312, “ni pongo ni quito rey, pero ayudo a mi señor” que, en mi caso es la sorianidad. Así que, aunque bien sé que los arcos entrecruzados abundan en el arte románico, en el islámico y en el mudéjar.., aprovecho la circunstancia de mi viaje de julio pasado por la Escocia Mágica para enlazar Holyrood con el claustro soriano de San Juan de Duero (convento de los Hospitalarios de San Juan, y claustro posiblemente concluido en el primer tercio del siglo XIII).

He aquí las arcadas entrelazadas, románicas, que subsisten en el muro norte de la nave de la abadía de Holyrood…

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El reloj de sol del Palacio Holyrood de Edimburgo, según Fulcanelli

  El reloj de sol del Palacio Holyrood de Edimburgo – Fulcanelli

(Texto seleccionado de este capítulo en su libro LAS MORADAS FILOSOFALES)

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El icosaedro gnomónico de Edimburgo es, pues, aparte su destino efectivo, una traducción escondida de la Obra gnóstica o Gran Obra de los filósofos. Para nosotros. este pequeño monumento no tiene simple y únicamente por objeto indicar la hora diurna. sino también el recorrido del sol de los sabios en la obra filosofal. Y este recorrido está regulado por el icosaedro,. que es este cristal desconocido, la sal de Sapiencia, espíritu o fuego encarnado, el gnomo familiar y servicial, amigo de los buenos artistas, el cual asegura al hombre el acceso a la gnosis antigua. Sigue leyendo

Amairgen, Taliesin y Bécquer iluminados por Juan Scoto Erígena

Cuando los Hijos de Mil o milesios, celto-escitas afincados en Brigantia (La Coruña, Betanzos…) invaden Irlanda el primero en tocar tierra es su druida-vidente, Amairgen, que toma posesión de la isla mediante un poema según se lee en el Leabhar Ghabhála Erenn, obra que ya he citado anteriormente en los dos artículos anteriores.  Y este es el singular canto del file  Amairgen: Sigue leyendo