Amairgen, Taliesin y Bécquer iluminados por Juan Scoto Erígena

Cuando los Hijos de Mil o milesios, celto-escitas afincados en Brigantia (La Coruña, Betanzos…) invaden Irlanda el primero en tocar tierra es su druida-vidente, Amairgen, que toma posesión de la isla mediante un poema según se lee en el Leabhar Ghabhála Erenn, obra que ya he citado anteriormente en los dos artículos anteriores.  Y este es el singular canto del file  Amairgen:

Yo soy el viento que sopla sobre el mar,
Soy una ola del océano,
Soy el rugido de las olas,
Soy el toro de los siete combates,
Soy el azor que vuela sobre las rocas,
Soy una gota de rocío que brilla bajo el sol temprano,
Soy la más bella de las flores,
Soy un valiente jabalí,
Soy un salmón en el estanque del arroyo,
Soy un lago en las planicies,
Soy la fuerza del arte,
Soy una palabra de ciencia y destreza,
Soy la punta de la lanza que avanza en las batallas,
Soy el dios que crea en la cabeza el fuego …

Ave-acuatica-sobre-Loch-Long-en-Arrochar

No puedo por menos que recordar la revelación dada por Krisnna a Arajuna en el Bhagavad Gita, como igualmene relaciona acertadamente Manuel Alberro:
“Potencialmente, toda la creación está centrada en Amairgen; y en este caso se han hallado paralelos con la mitología indoeuropea conservada en la India: Sri Krishna, en el Bhagavad-Gita , declara ser “la divina semilla que anima todo lo existente”. Es el principio, el curso y el fin de la vida: ”Yo Soy el sol radiante entre los proveedores de luz… entre las estrellas de la noche; yo soy la Luna”. ”Soy el océano entre las aguas… Soy el viento… Soy la fortaleza del castro… Soy el silencio de las cosas secretas… Soy el conocimiento del conocedor”. Krishna exclama una serie de Soy…, y se declara como ”el juglar cósmico y el mago”. Él es todas esas apariencias a través de las que la verdadera esencia de la existencia se manifiesta a si misma: “los ciclos del año, la luz, el viento, la tierra, el agua, los cuatro cuartos del espacio…”.

Yo Soy es el Principio… Los entes manifestados son sus creaturas, pues “Yo Soy la Consciencia, el dios que crea en la cabeza el pensamiento..:”  Así lo interpreto por mi parte… Y en ello resuenan ecos de una filosofía No-Dual, Advaita… del inconsciente colectivo indoeuropeo presente en los escita-celtas milesios que invadieron Irlanda y, posteriormente, Escocia, siendo señores de ambos territorios, según estas “pseudohistoria” literarias medievales.

Arboles-con-verdin-en-Loch-Awe

Ecos de esta metamorfosis del Ser en sus Estados Múltiples igualmente pueden percibirse en los relatos del bardo Taliesin que tanto atrajeron la atención de Robert Graves en su obra La Diosa Blanca, entre los que resaltan estos versos del Cag Goddeu (La Batalla de los Árboles)uno de los 58 poemas galess incluidos en el Libro de Taliesin incorporado en el Libro Rojo de Hergest (s. XII)

Yo he tenido muchas formas
Antes de obtener mi forma final.
He sido la estrecha hoja de una espada
He sido una gota en el aire
He sido una estrella brillante
He sido una palabra en un libro
He sido un libro en el comienzo
He sido la luz de una linterna
Durante un año y medio
He sido un puente que cruza sesenta ríos
He viajado como un águila
He sido un barco en el mar
He sido un general en la batalla
He sido un cordón en la manta que arropa a un niño
He sido una espada en la mano
He sido un escudo en la lucha
He sido la cuerda de un harpa
He permanecido atrapado durante un año
En la espuma del agua
He sido un atizador en el fuego
He sido un árbol oculto en un bosque
No hay nada que no haya sido …

Duero-y-alamos-27oct2013

Asimismo, vinculando una vez más mi matria soriana con estos escritos en los que rememoro mi viaje reciente a Escocia, he de enlazar estos poemas con Gustavo Adolfo Bécquer, que se casó con la hija de un soriano y que residió durante un tiempo en la ciudad de Soria y en el Campo de Gómara.

Rima 62 . Espíritu sin nombre
Espíritu sin nombre,
Indefinible esencia,
Yo vivo con la vida
Sin formas de la idea.

Yo nado en el vacío,
Del sol tiemblo en la hoguera,
Palpito entre las sombras
Y floto con las nieblas.

Yo soy el fleco de oro
De la lejana estrella,
Yo soy de la alta luna
La luz tibia y serena.

Yo soy la ardiente nube
Que en el ocaso ondea,
Yo soy del astro errante
La luminosa estela.

Yo soy nieve en las cumbres,
Soy fuego en las arenas,
Azul onda en los mares
Y espuma en las riberas.

En el laúd, soy nota,
Perfume en la violeta,
Fugaz llama en las tumbas
Y en las ruinas yedra.

Yo atrueno en el torrente
Y silbo en la centella,
Y ciego en el relámpago
Y rujo en la tormenta.

Yo río en los alcores,
Susurro en la alta yerba,
Suspiro en la onda pura
Y lloro en la hoja seca.

Yo ondulo con los átomos
Del humo que se eleva
Y al cielo lento sube
En espiral inmensa.

Yo, en los dorados hilos
Que los insectos cuelgan
Me mezco entre los árboles
En la ardorosa siesta.

Yo corro tras las ninfas
Que, en la corriente fresca
Del cristalino arroyo,
Desnudas juguetean.

Yo, en bosques de corales
Que alfombran blancas perlas,
Persigo en el océano
Las náyades ligeras.

Yo, en las cavernas cóncavas
Do el sol nunca penetra,
Mezclándome a los gnomos,
Contemplo sus riquezas.

Yo busco de los siglos
Las ya borradas huellas,
Y sé de esos imperios
De que ni el nombre queda.

Yo sigo en raudo vértigo
Los mundos que voltean,
Y mi pupila abarca
La creación entera.

Yo sé de esas regiones
A do un rumor no llega,
Y donde informes astros
De vida un soplo esperan.

Yo soy sobre el abismo
El puente que atraviesa,
Yo soy la ignota escala
Que el cielo une a la tierra,

Yo soy el invisible
Anillo que sujeta
El mundo de la forma
Al mundo de la idea.

Yo, en fin, soy ese espíritu,
Desconocida esencia,
Perfume misterioso
De que es vaso el poeta.

Igualmente, como ya intuyera   H. D’Arbois de Jubainville “El ciclo mitólogico irlandés y la mitología céltica”, en el poema de Amairgen y las metamorfosis de Taliesin se evoca la multiplicidad del Ser desde la Unidad, el Mundo como Teofanía, doctrina que vuelve a repetir, en términos filosóficos, Juan Escoto Eriúgena o Erígena (c. 810-c. 877) tal como se percibe en este resumen de M. Hauréau sobre la  doctrina fundamental de su obra cumbre, “De la division de la nature”:

“Cuando se nos dice que Dios lo ha hecho todo —escribió Jean Scot—, debemos comprender que Dios está en todo, que es la esencia sustancial de todas las cosas. En efecto, sólo él posee en sí mismo las verdaderas condiciones del ser; y sólo él es en sí mismo todo aquello que está en el seno de las cosas a las que tenemos el derecho de atribuir existencia. Nada de lo que es existe verdaderamente por sí mismo, sino Dios, único que es verdaderamente por sí mismo y que, al repartirse entre todas las cosas, les comunica así todo cuanto en ellas responde a la verdadera noción del ser.
Y continúa: ¿No ves por qué al creador de la universalidad de las cosas le corresponde el primer lugar entre las categorías de la naturaleza? Es razonable que así sea, dado que él es el principio de todas las cosas; dado que es inseparable de toda la diversidad que ha creado; dado que sólo así puede subsistir con el título de creador. En efecto, en él están todas las cosas invariable y esencialmente; él mismo es la división y la colección, el género y la especie, y el todo y la parte de la universalidad creada”.

Flores,-arbol-y-riachuelo-en-Arrochar-de-Escocia

La primera foto y la última están tomadas en Arrochar, junto a Loch Long (Escocia), la segunda en la ribera del Loch Awe. y la tercera muestra los álamos y chopos del Duero cantados por Bécquer en su leyenda soriana El Rayo de Luna

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s